¿Se le está acabando la gasolina a la industria manufacturera automotriz colombiana? Destacado

Por: Sebastian Peñuela / Editor Invitado.

En el tema de la competitividad industrial la política no tiene cabida. Por ejemplo, Toyota confirmó la parada indefinida de su planta en Venezuela y todo parece indicar que empacarán sus coritos y se irán. ¿Culpables? Las desacertadas políticas del chavismo que, a la topa tolondra, acabaron con una industria pujante, y la redujeron a una desabastecimiento casi total de materia prima. -Y no digamos las extrañas condiciones de transferencia tecnológica, totalmente absurdas- Pero en Colombia las cosas no son muy prometedoras.

En Colombia, los altos costos de manufactura y logística, los sindicatos, la falta de visión de los ejecutivos del sector y la pasividad el Gobierno Nacional impidieron que la industria automotriz se fortaleciera y por lo tanto resulte más económico importar los vehículos (México, MERCOSUR, Canadá, Corea del Sur, Europa y EE.UU. tienen preferencias arancelarias aquí) que fabricarlos. Ya incluso se están cobrando su primera víctima: CCA-Mazda.

La Revista Dinero asombró a muchos esta semana con su artículo acerca del posible fin de la ensambladora de la Zona Industrial en Bogotá, pero los medios especializados no nos asombramos ni fuimos tomados por sorpresa; ya teníamos conocimiento de esos rumores y fuimos testigos de la inactividad de los gremios para fortalecer este subsector.

La ANDI se preocupa por la caída de 0.2% de la producción en sector industrial, pero nadie reacciona, todos prefieren celebrar que 2013 vendió 294.547 carros sin preguntar cuantos de esos son ensamblados en Colombia y con qué porcentaje de integración -técnica y tecnológica- nacional.

Cierto, GM Colmotores y SOFASA-Renault han invertido millones de Dólares y Euros en actualizar sus instalaciones de Envigado y Bogotá, pero con los mercados de Venezuela y Ecuador (en menor medida) cerrados, han tenido que buscar exportar automóviles a México y el Caribe, jugada nada barata ni fácil de concretar debo, de nuevo, a nuestra baja competitividad e infraestructura deficiente.

Desde la Apertura Económica en el gobierno Gaviria, las ensambladoras habían sido advertidas de la urgente necesidad de ser competitivas, sin que nada pasara. Sin la protección arancelaria del 30% que antes gozaban y todavía en la edad de la Revolución Industrial en vez de la digital, ya no controlaban el 50% del mercado automotriz colombiano, los Tres Grandes Colombianos (Chevrolet, Renault y Mazda) sino que cedieron 20% del mercado en 10 años a marcas como Kia -la tercera marca más exitosa en ventas, que importa sus carros desde... si, Corea del Sur-, Hyundai y Nissan, sin contar a las marcas chinas, abundantes como arroz.

Ya es algo tarde para que CCA-Mazda, gremio y Gobierno Nacional se lamenten: la importación de carros Mazda desde su nueva planta en México saldrá mucho más viable económicamente. Incluso se rumora que en Envigado, SOFASA-Renault ya hizo varios despidos, cómo tratando de prepararse torpemente para el tsunami.

En el plano de lo ideal, de la poesía, alguna marca debería retomar la planta ensambladora de Mazda Colombia -en caso de que se vayan, claro- y no dejar morir un sector del que no solo dependen muchas bocas, sino un valioso know-how, una locomotora para el progreso y hasta un orgullo nacional, si se quiere.

Hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que no solo devuelva el precio de la gasolina a niveles razonables -¿Cómo es eso que en Ecuador un galón de gasolina en Terpel cueste el equivalente a $2.800 Pesos?- sino que encuentre una forma de ayudar a las 4 ensambladoras a no ahogarse bajo sus problemas. Reconozcan en la industria automotriz el potencial de convertirse en una nueva Corea de Sur, que pasó en menos de 25 años de harapos a riquezas. ¿Por qué Mexico y Corea del Sur pueden y nosotros no? Ayuden a las marcas que se interesen en fabricar autos aquí, dado el caso.

Piensen en Brasil, cuya industria es tan fuerte que pueden sostener a las casas matrices en caso de problemas, como es el caso de Fiat. VW tiene un nivel de tecnificación y desarrollo casi tan fuerte y avanzado como el de Wolfsburg. GM y Renault desarrollan carros allí exclusivamente para Latinoamérica sin problemas. ¿Colombia? Bien, gracias, vendimos casi 300.000 carros -lo que equivale a un año malo de Fiat do Brasil-.

A los ejecutivos de las ensambladoras: Despierten. ya no estamos en la época en la que bastaba con vender Chevettes, 323 y 9 y 18 para vivir bien. Ahora hay que pelear cada cm2 del mercado, cada peso optimizado en costos, cada venta, cada estrategia. No esperen que el Gobierno los vaya a salvar, ofrezcan autos de calidad superior, con ensamblaje o fabricación del más alto nivel a precios competitivos  y no esperen que la gente les compre sus carros por lástima o porque son baratos apenas.

P.S.: Reconocimiento especial para la pequeña cuarta ensambladora, de la que nadie habla: la de Hino, la marca japonesa de camiones que funciona en inmediaciones de Chía. A ellos gracias por creer.

 

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